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Opinion

Una final amargada por el gobernador

Editorial | Miércoles 10 Octubre 2018 | 02:11 hrs

Quiso mostrar su músculo y sólo exhibió el gobernador que siempre está fuera de base. Su 'sorpresiva' visita al estadio de beisbol en la ciudad de Cuauhtémoc sólo arruinó el partido. Le metió un ruido político innecesario y acabó por encender a las multitudes que le lanzaron en curva y rectas, rechiflas y consignas. No le fue suficiente la sal que le echó a los futbolistas de Bravos de Juárez en su encuentro con el Cruz Azul, la semana pasada en el Estadio Azteca.

En política no existen las casualidades, diría el memorable Franklin D. Roosevelt. La ocurrencia de acudir a la final entre Manzaneros y Algodoneros, sin siquiera avisarle al alcalde cuauhtemense, Carlos Tena, es una provocación aquí y en China.

Más aún, cuando fue notoria la discusión entre el presidente municipal y el mandatario estatal, frente al abarrotado estadio: ¿Quién lanzará la primera bola? Un detonante para que se desataran los reclamos sociales, que tampoco son cosa del azar.

El saldo: El séptimo juego acabó por suspenderse, las aficiones de Cuauhtémoc y Delicias casi acaban a golpes, asomando cualquier clase de rencillas históricas entre regiones y la Liga Estatal de Beisbol enfrascada en una maratónica discusión por cambiar o no la sede, pues le correspondía a la zona manzanera, pero los delicienses se sintieron amedrentados y exigían una localidad neutral. Cuarenta y ocho horas tardaron en anteponer el argumento deportivo para respetar sus propias cláusulas y realizarlo en Cuauhtémoc.

¿Habría pasado todo esto si el mandatario estatal no hubiera asistido al partido? ¿Bastó que hiciera acto de presencia para confrontar a dos municipios? Todo apunta a que sí, el resultado sería diferente porque toda la serie había transcurrido en santa paz.

¿Cómo no verle entonces, el matiz político a la situación? En especial, cuando Cuauhtémoc es gobernado por Morena y Delicias por el PAN. Si algo reveló la reciente elección en Chihuahua es la polarización social; solamente en la capital del estado el voto fue azul, luego están algunas alcaldías donde ganó Acción Nacional, pero en todos los demás cargos en la contienda, el triunfo fue de Morena, uno que otro para el PRI y los demás partidos. En cuanto a la Presidencia, ni hablar; arrasó Andrés Manuel López Obrador.

Con esas fichas en el tablero, cualquier gobernante tendría que ser más cauteloso y, sobre todo, respetuoso. En cambio, Javier Corral pone de manifiesto que su mera presencia no representa unidad y conciliación; todo lo contrario, es como mover un avispero.

¡Cómo exageramos los medios de comunicación!, dirán el gobernador y su gabinete, pero la reacción de los aficionados con manifestaciones hasta la ciudad de Chihuahua para exigir “justicia”... Al menos, en eso. La crispación difundida también en redes sociales entre las dos poblaciones no es para desdeñar.

Es más, para garantizar el partido en Cuauhtémoc, el alcalde tuvo que ofrecer la vigilancia y apoyo con más de ¡200 elementos! Ya los quisiera Ciudad Juárez o Chihuahua para un domingo. ¿Tener que blindar un área deportiva?

Ésa fue la 'palanca' para que los Algodoneros aceptaran la sede: 72 oficiales de la Policía Municipal, 50 de la Policía Estatal, y 20 agentes ministeriales, así como 25 de Tránsito y Vialidad, cuatro bomberos, 10 de Protección Civil y 25 paramédicos. Asimismo, otro tanto de efectivos del Ejército Mexicano.

Inédito en la antiquísima afición beisbolera en Chihuahua, pero real. ¿Qué ha hecho la actual administración por los municipios de Delicias y Cuauhtémoc para que sus habitantes reciban con gran deferencia y los brazos abiertos a su gobernador por su 'nuevo amanecer'?

Y sí, tienen cara con qué reclamar, ya que los dos son municipios productivos, la tercera y cuarta economías del estado, respectivamente, sólo después de Juárez y Chihuahua, con una participación importante (del 6 y 4 por ciento) del Producto Interno Bruto de la entidad por su actividad en fruticultura, ganadería, industria metalmecánica, turismo y lácteos.

No obstante, en ambas regiones no sólo la inseguridad los trae asolados, además la falta de apoyos al campo, la necesidad de mayor infraestructura desde carreteras hasta parques agroindustriales y la plataforma de promoción con el comercio nacional e internacional. La chamba del gobierno.

“Aquí no es Juárez y Chihuahua para ponerle la alfombra”, gritaban el viernes los asistentes desde las gradas al gobernador. Y cuando unos se manifestaron en la capital del estado y otros en las Presidencias Municipales, reclamaban de paso que Corral Jurado sólo atiende a la frontera y la capital. Buen chiste.

Tampoco ayuda que aparte de todo, se ha caracterizado por una actitud distante de las causas sociales, desconcentrado de los principales problemas en la entidad y rayando en lo frívolo cuando desatiende asuntos fundamentales en materia de seguridad, crecimiento económico y bienestar social por ocuparse en menesteres que sólo alimentan su ego... como ir a la final de beisbol.

La prueba está en que ayer no acudió el mandatario y todo transcurrió en orden, los aficionados se dedicaron a apoyar a sus equipos y disfrutar de un buen juego. En realidad, no hace falta mucho esfuerzo para caldear los ánimos, entonces ¿para qué echarle más leña al fuego?




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