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Internacional

Fin a una era de fiesta, alcohol y excesos en esta isla española

The Washington Post | Jueves 08 Noviembre 2018 | 17:14 hrs

La fiesta está a punto de terminar para una marca que se convirtió en Gran Bretaña en sinónimo de diversión y alcohol en España.

El último vuelo que lleva a los turistas del Club 18-30 despegó hacia Magaluf hace unos días. El avión, completamente reservado, salió de Manchester con jóvenes amantes de las discotecas dispuestos a disfrutar de tres días de juerga mientras se termina la temporada de verano en Mallorca. La compañía de viajes Thomas Cook dice que será el punto y final a una tradición de excesos que se remonta a más de cinco décadas.

La desaparición es una señal más de cómo las compañías están respondiendo a la edad de los millennials. Las redes sociales también están configurando las tendencias del turismo a medida que los viajeros buscan destinos y experiencias que se ven bien en sus cuentas de Instagram. Para España, el destino de visitantes números dos del mundo después de Francia, las nuevas modas presentan un desafío y una oportunidad.

"Ya estamos viendo un cambio real", dijo en una entrevista Alfonso Rodríguez, alcalde de Calvià, un municipio que incluye a Magaluf, desde 2015. "Queremos alejarnos del exceso del pasado y diversificar nuestro modelo de negocio. No se trata solo de emborracharse y divertirse".

 

Para la londinense Sinead Lambe, de 25 años, unas vacaciones en la isla griega de Zante en 2012 fue una de sus primeras experiencias en el extranjero con amigos y sin padres. Era entretenido pero no querría repetirlo ahora.

Ver jóvenes durmiendo por la calle se había convertido en algo habitual en Magaluf y que, sin duda, perjudicaba a la imagen de este lugar (Archivo)
Ver jóvenes durmiendo por la calle se había convertido en algo habitual en Magaluf y que, sin duda, perjudicaba a la imagen de este lugar (Archivo)

"Para mi generación, beber era parte de la cultura y algo que hacer durante un día de fiesta", comentaba Lambe. "Pero las cosas han cambiado. Se debe ofrecer más que una noche en un bar barato".

El Club 18-30 surgió a mediados de la década de los sesenta y estaba dirigido a los jóvenes británicos que buscaban vacaciones baratas con fiesta, alcohol y sol. Para los propietarios originales del Grupo Horizon, también era una forma de ocupar los asientos no utilizados en vuelos nocturnos a destinos turísticos.

El apogeo de la década de los noventa tuvo más de cien mil clientes al año, con destinos desde Bulgaria a Corfú, Ibiza y Chipre. Thomas Cook se hizo cargo de la marca en 1998.

Pero ahora, las autoridades de Magaluf se esfuerzan por vivir una experiencia más elegante al frenar los botes de fiesta y el jolgorio excesivo en bares. También para poner más policías en la calle.

En Punta Ballena, un paseo iluminado con luces de neón donde se encuentran pubs de estilo británico como The Three Lions junto a establecimientos de fish and chips y kebabs. Algunos, incluso, cuestionan el modelo de negocio hasta ahora.

Para Juan Palerm, que dirige un restaurante cercano a la zona de fiestas, el ascenso de categoría ofrece la oportunidad de limpiar la reputación de excesos contada con detalle con demasiada frecuencia en las páginas de la prensa sensacionalista británica y los reality-shows.

"He estado aquí desde 1997, así que lo he visto todo", subrayaba. "La realidad es que no se puede competir con alcohol barato para ver quién puede llenar un lugar por menos dinero. En última instancia, eso mata a los negocios".

Mientras baja el telón en la historia del Club 18-30, Thomas Cook está promoviendo un nuevo tipo de experiencia vacacional. La publicidad de su nueva marca "Cook's Club" ofrece "un crisol de culturas, texturas y sabores que crea un paraíso informal".

"Atrás quedaron los días de crucero por el día y de fiesta de la espuma por la noche. En su lugar está la búsqueda de experiencias de aventura locales", declaró Remo Masala, director creativo de Thomas Cook, a través del correo electrónico.

Cambiar los patrones de vacaciones también significa que hay mucho en juego para España, que recibió 82 millones de visitantes extranjeros el año pasado. El turismo representa alrededor del 11 por ciento del producto interior bruto (PIB).

"Los destinos han tolerado comportamientos inaceptables a cambio de ganancias económicas a corto plazo que siempre han lamentado más tarde", argumentó Dimitrios Buhalis, jefe del departamento de Turismo y Hostelería de la Universidad de Bournemouth. "Con las redes sociales, donde los videos en vivo pueden volverse virales y ser discutidos a nivel mundial, hay más transparencia y cada vez se tiene más en cuenta el comportamiento inaceptable".

 




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