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Internacional

Jura Kavanaugh como juez entre protesta

Associated Press | Domingo 07 Octubre 2018 | 07:54 hrs

Washington— Brett Kavanaugh fue juramentado ayer como juez de la Suprema Corte de Estados Unidos, con uno de los márgenes más estrechos en la historia en medio de protestas masivas, dando por terminada una cáustica batalla sobre su nominación, habiendo afianzando una mayoría conservadora en la Corte, informó el The Washington Post.



Mientras una multitud de iracundos manifestantes estuvo en la escalinata del Capitolio, el Senado finalizó una votación casi disciplinaria de 50 votos a favor y 48 en contra que con toda certeza será uno de los legados más duraderos del presidente Donald Trump:  dos jueces de la Suprema Corte en dos años y una nación cada vez más polarizada.



Es probable que la brutal confirmación tenga implicaciones de largo alcance en las elecciones de medio término que se llevarán a cabo el próximo mes.  Los republicanos están confrontando una base demócrata electrizada encabezada por mujeres furiosas por el tratamiento que le dieron a Christine Blasey Ford, quien detalló en un emotivo testimonio la semana pasada, sus acusaciones sobre el ataque sexual de Kavanaugh cuando eran adolescentes.



Kavanaugh negó los alegatos.



Mientras que los republicanos aseguran que la batalla para que Kavanaugh fuera confirmado —de cara a la oposición demócrata y la “muchedumbre” de manifestantes anti-Kavanaugh, quienes abarrotaron el Capitolio en los últimos días— sólo motivó al fracturado electorado del Partido Republicano en un tema singularmente unificador para los conservadores: el poder judicial federal.



“Ha sido un gran regalo político para nosotros. Esas tácticas lograron energizar a nuestra base”, comentó Mitch McConnel, líder de la mayoría en el Senado y republicano por Kentucky, en una entrevista que concedió este sábado a The Washington Post.



“Quiero agradecer a la muchedumbre, porque ellos lograron una cosa con la que teníamos problema, que fue energizar a nuestra base”.



Charles Schumer, líder de la minoría en el Senado y demócrata por Nueva York, le envió un mensaje “a muchos millones de personas que están enojados por lo que sucedió aquí… Voten”.



Kavanaugh se dirige a la Suprema Corte que luce una cicatriz de la pelea por la confirmación, la cual fue un eco de la batalla de 1991 sobre el actual juez Clarence Thomas, quien fue acusado de acoso sexual contra Anita Hill, una profesora de Derecho, quien se defendió a sí mismo durante una emotiva audiencia en el Congreso.



El presidente del tribunal, John Roberts Jr., ha recibido más de una docena de quejas de mala conducta judicial contra Kavanaugh, pero por el momento no está refiriéndolas a una investigación.



En una aparición conjunta que se efectuó el viernes por la noche en la Universidad Princeton, en donde estudiaron las jueces Elena Kagan y Sonia Sotomayor, generaron inquietud acerca de que la amarga batalla partidista sobre Kavanaugh pueda afectar la reputación de la Suprema Corte.



“Estamos por encima de lo partidista en nuestras relaciones personales”, comentó Sotomayor, quien fue nominada por el presidente Barack Obama en el 2009.  “Tenemos que tratarnos unos a otros con respeto y dignidad y con un sentido de amistad que el resto del mundo usualmente no comparte”.



La tensión que rodeó la nominación de Kavanaugh continuó hasta los últimos minutos en la abarrotada cámara del Senado, en donde varios manifestantes fueron escoltados a la salida después de interrumpir la votación, que presidió el vicepresidente Mike Pence.



A pesar de los gritos “¡Vergonzoso! ¡Vergonzoso! ¡Vergonzoso! y “No doy mi consentimiento”, cada senador se puso de pie en su lugar para votar: una medida que generalmente está reservada para cuestiones históricas.



Donald McGahn, asesor de la Casa Blanca —y uno de los más apasionados defensores de Kavanaugh dentro de la administración— estuvo sentado en la fila de enfrente de la galería pública.



A bordo del Air Force One, Trump invitó a los reporteros a observar la votación y colocó sus pulgares hacia arriba cuando Pence anunció el resultado.  “Yo creo que va a ser un juez totalmente brillante en la Suprema Corte por muchos, muchos años”, dijo Trump.



Kavanaugh, quien recibió una llamada de felicitación de Trump, hizo su juramento a la Suprema Corte anoche.



El margen de dos votos fue el más estrecho para un juez confirmado a la Suprema Corte desde 1881, cuando el Senado confirmó a Stanley Matthews, nominado del presidente James Garfield.



La votación reflejó la división de la era de Trump, en donde todos, excepto un senador demócrata –el senador Joe Manchin III de West Virginia– se opusieron a Kavanaugh.



Los demócratas se pusieron furiosos por las críticas partidistas que expresó el nominado en su defensa ante el Senado la semana pasada, al catalogar la oposición a su nominación como un castigo por la derrota que tuvo Hillary Clinton en la elección presidencial del 2016.  Ellos le cuestionaron si tenía el temperamento para estar en la corte más importante del país.



Los republicanos defendieron vigorosamente en la bancada el carácter de Kavanaugh y su aptitud para servir y culparon a los demócratas de esa tumultuosa batalla.



“Los líderes demócratas hicieron todo lo posible para hacer que la confirmación del juez Kavanaugh fuera todo excepto su récord judicial”, comentó Charles Grassley, presidente del Comité Judicial del Senado y republicano por Iowa.



“Cuando fallaron los argumentos de rutina del proceso, utilizaron el recurso descarado de manchar su reputación”.



Kavanaugh, quien tiene 53 años, es un veterano de la Casa Blanca de George W. Bush, en donde prestó sus servicios durante una docena de años en el Circuito de la Corte de Apelaciones del Distrito Columbia.



Fue un asesor de alto rango en la Oficina de Asesoría Independiente Kenneth Starr durante la administración Cliinton.



Desde el principio, su nominación provocó tensiones partidistas, cuando reemplazó al juez Anthony Kennedy, un designado de Ronald Reagan quien emitió un voto crucial en las importantes decisiones relacionadas con el acceso al aborto y los derechos de los homosexuales.



En repetidas ocasiones, sus contrincantes advirtieron que Kavanaugh podría votar para derogar la decisión tomada en 1973 en el caso de Roe contra Wade, que legalizó el aborto.



La mayor parte de los récords de Kavanaugh, desde el período que pasó en la administración Bush permanecen ocultos a la vista del público: particularmente documentos de los tres años en los que fue secretario de Bush, uno de los puestos de más alto rango en cualquier Casa Blanca.



Aunque en este momento, su nominación chocó con el movimiento #MeToo, que lleva un año de antigüedad, después que Ford proporcionó detalles sobre su alegato de ataque sexual a The Washington Post, que dijo ocurrió en una reunión que se efectuó en un suburbio de Maryland a principios de los años 1980.



Desde entonces, otras dos mujeres han acusado a Kavanaugh de mala conducta.



Después de la audiencia que incluyó el testimonio tanto de Ford como de Kavanaugh, se retrasó durante una semana la votación para la confirmación para permitir que el FBI investigara los alegatos.



Los republicanos dijeron que el reporte del FBI exoneró a Kavanaugh, mientras que los demócratas argumentaron que era demasiado limitado el rango para que pudiera esclarecer las cosas.



En un nuevo comunicado que fue publicado en la página GoFundMe, Ford dijo que siempre creyó y cree que “fue mi deber cívico contar mi experiencia, pero hasta ahora ha sido la cosa más difícil que haya hecho, fue mucho más difícil que lo que pensé”.



La familia de Ford reabrió la página GoFundMe para cubrir los costos de seguridad, vivienda, transporte y otros gastos.

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